a-leer EN NUESTRA BIBLIOTECA
¿Qué sería de la formación del psicoanalista y de la extensión del psicoanálisis sin este valioso eslabón de la acción lacaniana que es la biblioteca? En este apartado, compartimos reflexiones producidas en el espacio de Biblioteca de la sección “a-leer a la letra” en el que se lee con otros para extraer enseñanzas de la lectura, la escritura y la conversación.
Así mismo, encontraremos un par de textos producidos en el marco de la Velada de Bibliotecas de la NEL adscritas a la FIBOL, Federación Internacional de Bibliotecas de la Orientación Lacaniana, que contó con la participación, entre otros, de Ève Miller-Rose (Secretaria de la Fundación del Campo Freudiano). Esta velada fue la ocasión para presentar cinco publicaciones de gran riqueza política como son: En los confines del seminario seguido de La Tercera de Jacques Lacan, El nacimiento del campo freudiano, La práctica del pase en las Escuelas del campo freudiano, Cómo terminan los análisis. Paradojas del Pase, y Lacan, ayer y hoy, todos estos últimos de Jacques-Alain Miller.
LEER “a-LA-LETRA”: UNA APUESTA AL DESEO DE LEER CON OTROS*
SANDRA PATRICIA REBELLÓN RUIZ**
Leer a-la-letrava más allá de una mesa de lectura, surge en mí desde dos vértices: bajo la pregunta siempre activa y viva alrededor de qué es leer en psicoanálisis, y, con la brújula de la necesidad de un retorno a los textos fundamentales de la enseñanza de Lacan, en particular, en una vuelta otra a los Escritos de Lacan, un retorno a su letra. Los Escritos han sido considerados por Miller como las cristalizaciones de las enseñanzas orales de los seminarios, “recortes, desechos, desprendimientos del Seminario, testimonios de los momentos en lo que él había sentido que se manifestaban allí especiales resistencias a seguirlo”.[1] Y fue esta necesidad la que fue mutándose en un interés que cobró cada vez, una fuerza inédita de continuación. El texto “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” de Escritos 2, cobraba el impacto de un enigma, caja de pandora a ser abierta para descubrir en ella, tesoros escondidos, tal vez con la certidumbre de encontrar allí un saber, este interés por descubrir el texto fue tomando forma y vigor.
Con este entusiasmo, me dirijo a la directora de la Sección, Gladys Martínez para compartir con ella este deseo, el cual fue tomando sus bordes en el encuentro con los colegas de Comisión de Biblioteca, lugar donde fue alojada esta apuesta de leer, y en el marco de la vida asociativa de la Escuela, encontró complicidad junto a Andrea Zúñiga, colega asociada a la sección quien vive en Popayán. Dos horas y media de verdes paisajes nos distancian físicamente, pero para el país del psicoanálisis y la Comunidad País, Popayán se convirtió en un significante que empezó a transitar en Cali y viceversa.
Mesa itinerante surge en el movimiento de los ires y venires de Cali-Popayán como una invención al deseo de leer y al encuentro con otros, una biblioteca viva como testigo y como partenaire en tanto dispuesta a romper sus límites fronterizos, se torna trans-municipal contagiando y contando con otros aliados, como lo ha sido Juan Carlos Villa de la Universidad Cooperativa de Colombia en Popayán UCC, docente a quien la posibilidad de este recorrido también lo alcanzó y se dejó contagiar de esta apuesta como amigo de la NEL. Una biblioteca viva en el sentido de propulsar y sostener la transferencia al psicoanálisis y al trabajo.
Leer a-la-letra fue la manera que encontré de nombrar este deseo, sin mayores pretensiones y a-temporal, sin afanes me dije, sin la prisa de la comprensión idealizada, introduciendo un tiempo nuevo, un tiempo otro: de la mano del tiempo del esfuerzo, porque leer es un esfuerzo, un forzamiento para salir del adormecimiento propio a las palabras, un forzamiento que implica asumir las consecuencias del acto de leer, pues no hay un ejercicio de lectura sin consecuencias, ¡no se sale ileso! Hay lecturas que angustian, que reconfortan, que adormecen y que estremecen, que apaciguan, que acompañan, tampoco se trata de un sin tiempo en el ejercicio de leer, hay lecturas que se inician y se abandonan, que no se retoman más, o se retorna a ellas una y varias veces. Hay lecturas en solitario y junto a otros, en voz alta y silenciosas, hay lecturas…en plural.
¿Qué es leer en psicoanálisis? Retorna la pregunta, ¿Qué se lee cuando se lee un texto? ¿Quién lee? ¿Cómo se lee? ¿Para qué se lee?
Miller en su texto Leer un síntoma, refiere que el saber leer complementa el bien decir que es propio del analista y que en el transcurso de la experiencia de un análisis ese bien decir y saber leer, se espera sean transferidos al analizante. En un análisis se lee, es una lectura que se precipita sobre las huellas del encuentro del cuerpo con lalengua, huellas que siempre han estado allí, mas no por eso se hacen legibles en los inicios, huellas desconocidas en ocasiones, o bajo la presunción de que un algo allí habita. Una lectura que va en el tiempo del ir y venir, del aprés coup, y cuya sorpresa sacude y despierta. Otro elemento también ubicable, está en relación a lo que Lacan nombró como el tiempo lógico, con sus tres dimensiones: Instante de ver, momento de comprender y tiempo de concluir. Me pregunto si tal vez acercarse al ejercicio de lectura del texto escrito de Lacan, ponga algo de esta lógica en juego.
Una lectura con otros en el marco de la Escuela
Lacan dedicó especial cuidado a los efectos imaginarios y de pegoteo alrededor de las juntanzas y encuentros, el riesgo de colectivizar allí donde el esfuerzo se orienta por la vía de singularizar. En la fundación de su Escuela, Lacan no escatimó en la creación de dispositivos dispuestos para tal fin, que como bien lo señala Ángel Sanabria en su texto Preludio y Coda, se trata de evitar en lo máximo posible que “los efectos de escuela (d’Ëcole) terminen en efectos de (d’colle) pegote”.[2] Seguir las enseñanzas de Lacan, implica “Un trabajo de duelo… […] de duelo por el pegoteo”[3] resguardar los rasgos singulares de la tentación del Todo.
Leer con otros en el marco de la mesa de lectura inscrita en la Biblioteca de una sección de la Escuela, nos ubica de cara con una posición distinta a otras formas de lecturas por fuera de la Escuela, una posición no cualquiera: la de analizante. Esta posición, de analizante, vemos que no le es exclusiva al dispositivo de un análisis, indicativa del lugar de la transferencia desde la cual cobra todo su valor. Entonces, ¿Qué causa el interés hacia el ejercicio de leer con otros en la Escuela?
Privilegiar la transferencia de trabajo como herramienta para sostener ese interés que el discurso analítico logra causar en algunos es propio a la dinámica del Cartel y del funcionamiento de la Escuela en general, alojando y cuidando del deseo en singular, sin taponamientos por la vía de los ideales o imperativos superyoicos. Una transferencia al psicoanálisis que muta en transferencia al trabajo propio, alojando la potencia que tiene la lectura como provocadora de un deseo de leer, de un deseo de saber y de un deseo de saber leer.
En este encuentro con otros, se propuso además una lectura que fuera a viva voz, la cual involucra a un sujeto lector y narrador, un narrar que implica poner el cuerpo, “un narrador es también – o, sobre todo- un ritmo, un aliento, una respiración, y como tal, y gracias a eso, una forma viva”.[4] En este sentido, el texto puede abandonar su estatuto muerto en tanto es inyectado por esa forma viva de la voz. Poner el cuerpo para leer es también poner un goce, es un cuerpo provocado y provocador, animado, tocado por la experiencia y el esfuerzo de un leer en singular. ¿Acaso podría pensarse que una lectura a viva voz pudiera precipitar efectos en un decir por la vía de una enunciación?
Alejandro Reinoso en su texto, Leer de otro modo, propone lo siguiente que retomo como pista: “El propio discurso analítico consiste en leer, la escritura es pues una huella donde se lee un efecto de lenguaje. Para que una lectura se produzca es necesario un decir cualquiera, no obstante, la lectura misma puede constituir un decir,[5] la escritura que sea posible leerla, que cuando se la lee constituye un decir”.[6]
Un a-viva voz, que aviva la enunciación allí donde se lee un decir, puede tener su aparición, en las vueltas mismas de lo que hace tropiezo al leer, en lo que se lee entre líneas, en lo que queda por fuera de lo que se lee, lo que se escapa. Una lectura a viva voz que despierte y nos despierta cada vez para hacer avanzar y re-inventar el psicoanálisis.
Recojo algunas voces de quienes se incluyeron en esta apuesta de leer a la letra, enunciaciones que reinventan el psicoanálisis y sostienen la causa analítica en singular, pero en el encuentro con algunos otros.
“Ha sido la experiencia de un leer entre varios”
“Un leer letra a letra”
“Hacer de la lectura una causa para cada uno”
“No se trata de un saber ni de quién sabe más, se trata de ir armando el saber, hay una destitución de la figura de quién sabe para habilitar un saber propio”
“Leer sin afanes, respetando el ritmo de cada uno”
“Leer y escuchar a otros, ayuda, no se queda en solitario, pero es un trabajo de cada uno con otros”
“La mesa de lectura ha sido un trabajo ambicioso más no pretencioso que le permite a los asistentes hablar de sus comprensiones y del acercamiento a la clínica psicoanalítica”.
EL NACIMIENTO DEL CAMPO FREUDIANO*
ANA MARÍA VALLE**
El libro El nacimiento del Campo Freudiano fue publicado en marzo del presente año. Es una publicación producto de la iniciativa de Graciela Brodsky por recopilar documentos dispersos y ordenarlos en tiempo y espacio para acercarnos y hacer inteligibles las marcas y acontecimientos que han atravesado la historia del Campo Freudiano y la Escuela.
Recorto estas palabras de Graciela: “Si nos proponemos publicar estos textos dispersos por aquí y por allá, es porque ya no queremos ser los custodios del templo, queremos revisar con otros el valor del documento”.[7]Los valores serán múltiples, cada lector encontrará los propios, recorriendo las diferentes conferencias, comunicados, entrevistas, discursos y alocuciones.
Esta es una historia importante de conocer y no quedarnos ajenos a ella, no para llenarnos de datos y anécdotas, sino para devolvernos al presente de la Escuela de otra manera. En lo personal, esta lectura me llevó a dimensionar aún más, el trabajo perseverante que hay detrás de la Escuela del Pase que tenemos hoy. La lectura nos permite respirar y palpar el ambiente de los momentos cruciales del inicio de la Escuela, su disolución, sus crisis, la toma de posturas y el coraje de un grupo de jóvenes que no pasaban de los cuarenta años y que sostuvieron un “sí” para la creación de la Escuela y la enseñanza de Lacan. Esta lectura me imprime entusiasmo y compromiso por continuar en la partida del porvenir del psicoanálisis.
Adentrándome un poco más en mi experiencia, al finalizar esta lectura, me quedan recortes de significantes que tienen una consistencia particular y que al día de hoy siguen atravesando nuestra experiencia de Escuela. Los menciono tal cual me vienen en mente: disolución, odio, contra experiencia, padre muerto, traición, amor, pacto, causa, cosa, jóvenes, riesgo, inercia, audacia, prudencia, pase, conquista, extranjero, vacío. Son piezas cargadas de afecto que aparecen una y otra vez contándonos la historia siempre vigente de nuestra Escuela. Tomaré algunas de éstas para plantear dos ideas que deseo compartir.
- La historia de la Escuela es la historia de un recorrido libidinal, como el de un análisis.
La publicación El nacimiento del campo freudiano[8] nos permite detenernos en el concepto central de Escuela, no como un punto meramente teórico, sino más bien como un concepto con cuerpo, un cuerpo pulsional habitado por múltiples modalidades de goce.
Bajo esta perspectiva, la historia que leemos en estas páginas, es la historia de una Escuela parlêtre y los acontecimientos que han marcado su tránsito pulsional. En su origen, encontramos la marca de la disolución, que imprime, desde ya, la potencia del par disolución-creación que acompaña la política de Escuela, esa disolución que instaura un vacío a partir del cual nace lo nuevo. Este libro me enseña que la fertilidad del Campo Freudiano es su vacío y es partiendo de este punto que entiendo el cuidado y lectura ávida y despierta para interpretar, cortar, escandir, repensar, cuando modalidades de goce intentan colmar ese vacío fecundo que vuelve la tierra infértil y árida.
En este sentido, esta lectura me lleva a pensar a la Escuela del pase como una Escuela analizante que va haciendo su propia experiencia de análisis, que está en constante lectura de sus síntomas, allí donde también sabemos que se goza.
En el texto titulado “Refundación” de 1990 que forma parte de esta publicación, Miller señala:
La Escuela sólo podrá mantenerse como ha sido hasta el presente a condición de renovarse profundamente, hasta “volverse otra”. Más adelante encontramos: “Revisar nuestra práctica del cartel y nuestra práctica del pase; reflexionar sobre el lugar de la Escuela… ¿Será suficiente con cambiar nuestros modos de hacer? ¿Habrá que llegar hasta la modificación de nuestros estatutos? ¿por qué no?[9]
Recorto estas líneas que también dan cuenta de una Escuela orientada hacia lo femenino, que no teme volverse otra para sí misma, que se plantea “¿por qué no?” como una provocación y emprende el recorrido de una contra experiencia dejando a un lado la carta de la inercia. De esta forma, la Escuela del pase, en acto, es congruente con lo que propone a quienes se analizan: modificar también ellos sus estatutos neuróticos y, en el mejor de los casos, dar testimonio de cómo fueron transformados y se volvieron otros para sí mismos, ¿por qué no?
- Del nacimiento del campo freudiano a lo que nace en el Campo
Esta publicación nos acerca a la articulación que hay desde un inicio entre el Campo freudiano y la Escuela, dos instancias que tienen en común la enseñanza de Lacan y se anudan desde allí. Este libro me ayudó a cernir la topología de este campo, a concebirlo como un lugar que se funda en un hecho de discurso y que va más allá de la geografía y las distancias. También me enseñó lo necesario de concebir los tiempos lógicos de lo que se cultiva, el nacimiento de las diferentes Escuelas sucede en un campo tratado con estrategia, con sus instantes de ver, comprender y concluir.
No nos quedemos con la idea romántica de que todo es verde, al campo también llegan plagas, malos tiempos en el clima, excesos de lluvia, sequía, plantas que se marchitan, tierras abandonadas, cercos cerrados. Esta cara del campo también se deja leer en esta publicación y las maniobras para barajar estas crisis. Este libro contiene diversas brújulas para orientarnos en momentos donde el campo se pone difícil y es preciso no poner sordina a esto y labrar alrededor del vacío sosteniendo una conversación con otros y no contra otros. El campo no se cultiva ni se preserva solo, es necesario el trabajo con estos otros y un deseo no anónimo que empiece por identificar el tipo de terreno, conocerlo, ararlo, cultivarlo y apostar por materializar un fruto analítico.
TOMAR LA PALABRA PARA ESTAR VIVO*
ANDREA ZÚÑIGA LÓPEZ**
Vida y Palabra son dos significantes que se me presentan como consistentes para escribir este texto; un intento de flechazo. En efecto, tenemos por un lado la Vida de Lacan, sus actos, su invención, el Seminario de la École Normale Supérieure, ENS, su ritournelle, el 5 Rue de Lille, sus analizantes, el carácter y el ímpetu, su humanidad. Y por otro, tenemos: su obra, la transmisión, su relación con el psicoanálisis, como teoría y como práctica, su relación con las teorías, las otras; que siempre fueron de alguna manera telón y tinta para sus argumentaciones, siempre de una tonalidad propia.
Y está la lectura epocal, un elemento omnipresente en el desarrollo teórico clínico del psicoanálisis. Tanto para Freud como para Lacan, resultaba casi imposible entender, teorizar y escribir sobre la subjetividad y sus padecimientos, sin partir de una lectura del espíritu del tiempo que los determinaba. Un Lacan lector de la época, transmisor de un saber que atañe al inconsciente. Como dice Cristiane Alberti: “Lacan no mantiene un discurso sobre el psicoanálisis, avanza a partir de la experiencia” en este sentido resulta indisociable la vida de la palabra; dicho de otra forma: Hay en Lacan algo de una consustancialidad entre el discurso y la lógica deseante-vivaz que lo sostuvo. Personalmente me resulta difícil pensar en el uso del significante redivivus en relación a Lacan, un significante que podría ser traducido como “un Lacan vuelto a la vida”. Considero que, quizás no es necesario revivir lo que ha permanecido vivo a través de una obra construida desde un deseo vital.
También está nuestro tiempo, el inicio de la segunda década del siglo XXI. La relación que establecemos con la transmisión de Lacan permanece. Miller nos dice que para Lacan el psicoanalista debe ser capaz de dilucidar las líneas de fuerza inmersas en la civilización, dando cuenta del deseo o de la pulsión que las componen. La frase temprana de Lacan (1953) en Función y campo la palabra, marca un acento que podríamos pensar se sostuvo a lo largo de su enseñanza: “Mejor pues que renuncie quien no pueda unir su horizonte a la subjetividad de su época”.[10]
¿Cuáles son las coordenadas civilizatorias en el deseo y en lo pulsional que nos hablan de las fuerzas que marcan el sufrimiento subjetivo hoy? ¿Cuáles podrían ser los signos de la verdad que del dolor humano se nos hacen borrosos en esa lectura? ¿Qué podría implicar en el contexto del 2023 este matiz del tomar la palabra en un estar a la altura del momento epocal? Son algunas preguntas, que me parece, podrían orientar quizás, la apuesta que conllevaría la fórmula de Jacques-Alain Miller, al plantear, que el nuevo tiempo del
Campo Freudiano implicaría: “Un hacer con Lacan y no sobre Lacan”. Sería también como Lacan dijo de Freud: intentar despertar allí donde otros solo pueden dormir.
Que Lacan está vivo, eso sin duda. Y los psicoanalistas orientados por su enseñanza, ¿lo estamos?...
LAS INVENCIONES DE “PASE-O” CON SU SÍNTOMA*
IRENE ROSERO**
Delirando con la existencia de la normalidad humana, empecé hace unos años a buscar tecnicismos en la disfuncionalidad subjetiva. Por suerte, me encontré con Freud y su obra, argumentando que en el decir de sus pacientes había algo más que lenguaje, el sujeto del inconsciente no cesaba de aparecer pese a todos los intentos delirantes de la sociedad por ocultarlo.
Haberme graduado de Psicología me califica como una posible profesional de la salud mental; confieso que algo de consuelo llega al saber que al menos no estoy sola en el delirio, que con seguridad somos muchos preguntándonos sobre eso de “profesionales de la salud mental”. El espacio de la NEL– Cali, el análisis personal y los espacios de control de práctica han logrado que me siga preguntando, que me siga angustiando, y por supuesto que siga encontrando posibilidades para hacer un poco más pálido el delirio de normalidad.
Leer Alcarraza #2, “Consentimiento y Apuesta”,[11] ha sido una ventana más que posibilita la escuela, para mí, la ventana que da al cielo abierto con sus tonalidades, por lo que permite la lectura en soledad y a su vez el intercambio con quienes escriben. Recuerdo constantemente (no es que me refiera al pasado), que cuando escuché el dispositivo “Pase: El Fin del análisis”, el delirio de normalidad volvió a delinearse. Aspirar encontrar esa criatura humana de felicidad plena y vida perfecta, ha sido la sombra más oscura para esta lectura, con frustración y, a la vez, consuelo. Eso tampoco existe, pues bajo el principio freudiano de dejarse orientar por el sujeto del inconsciente, Lacan propuso el Pase como dispositivo de investigación donde puede ocurrir “el paso de psicoanalizante a psicoanalista”, más no de la tristeza a la felicidad, o algo por el estilo.
Sin duda, leerlo desde un dispositivo de investigación ha sido una de las formas de conservarme investigadora y seguir preguntándome, seguir angustiándome, usando esta ventana para observar con algo de distancia los protocolos basados en universales. En esta oportunidad, el texto ¿Por qué el Pase?, escrito por Mónica Larrahondo, nos trae las resonancias de escuela en la conversación con Marcela Almanza, Analista de la Escuela Una, en las que compartió su saber-hacer con lo que no se terminó en su análisis. “Surcar la nada” es el nombre que le da a su forma de hacer con eso propio que no deja de existir, síntoma que antecede, incluso en entrevistas preliminares y que no tuvo un final, pero sí una forma propia de vivificarlo, apostando por un lazo más fuerte con la escuela por medio del dispositivo del Pase.
Las invenciones abriéndose “pase-o” con su síntoma, fruto del ejercicio de investigación de una analizante en el “pase-o” a convertirse en analista, alguien que ha seguido su camino inconsciente escuchándose y hablándose más allá del lenguaje. María Cristina Giraldo en su texto Taller de Casos Clínicos de este tomo, se refiere a la concepción original del analista en Lacan: es en el análisis donde se deviene analista y no en la práctica, la Escuela del Pase no se trata de construir un slogan a ser repetido, ni en los cargos laborales, ni en las reputaciones. En palabras de María Cristina, “el giro magistral producido por Lacan es orientar con la clínica del fin de análisis la entrada en análisis y hacer del testimonio de un AE la investigación de cómo devino analista de su experiencia de análisis, lo cual es hacer legible la lógica de su fin de análisis. En modo alguno es volverse analista de la propia cura, analista de sí mismo”.
Ahora bien, esto podría aún delinear el delirio de normalidad, ¡al fin alguien que supo que hacer, aunque sea consigo mismo!; sin embargo, como un tropiezo a delirar, no se puede negar que este texto está ubicado en la sección de Orientación Política, no sin ser explícita la importancia de asumir esta experiencia de Uno, como asunto de todos en tanto practicantes del psicoanálisis, y en tanto integrantes de una sección de Escuela que deseamos se mueva y crezca, un asunto para investigar y hacerse preguntas, no para ajustarlo como una ley para todos. “La nuestra es una política que orienta tanto a la Escuela, como a la práctica lacaniana y a la extensión del psicoanálisis”.
Jesús Ambel, en una conferencia reciente con la Universidad de Popayán, titulada “La vigencia actual del inconsciente”,[12] resaltó las palabras de Judith Miller, “tener en cuenta la condición del ser hablante implica también un modelo de sociedad”, lo que se dilucida alrededor del Pase no es únicamente la elección de una cura sino un modelo de sociedad, la construcción única del sujeto respecto a la idea delirante de normalidad, demanda social focalizada en los “profesionales de la salud mental”, que nos ocupa hoy, aquí, no sólo de construir nuestra propia forma de cura, sino de construir nuestra orientación política en nuestra práctica analítica y en la extensión de psicoanálisis.
* Texto escrito para la Revista Alcarraza
** Psicoanalista en Cali, Colombia, Miembro de la Nueva Escuela del Campo Freudiano (NEL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Corresponsable, junto con Andrea Zúñiga, Asociada a la NEL-Cali, del espacio de Biblioteca “a-leer a la letra”.
[1] Miller, J.-A., El ser y el Uno. Inédito. (N. del E.) Las itálicas son del autor.
[2] Sanabria, A. “Preludio y pegoteo”, Bitácora Lacaniana, Número 12, Buenos Aires, Grama ediciones, 2024 pp. 138 - 139.
[3] Ibíd., p. 138.
[4] Romina Gamaldi citando a Edgardo Scott traductor de los Dublineses de James Joyce en su libro Dublineses, prólogo. Buenos Aires, Godot, 2021 p. 15.
[5] Las itálicas son de la autora
[6] Reinoso, A., “Lacan, ¿Qué es leer? La última enseñanza”, Éxtima 3. Leer de otro modo. EOL Escuela de Orientación Lacaniana sección Rosario. Junio 2024, p. 49.
* Texto presentado en la Velada de Bibliotecas de la NEL adscritas a la FIBOL, Federación Internacional de Bibliotecas de la Orientación Lacaniana, el 9 de diciembre de 2023.
** Psicoanalista en Ciudad de Guatemala, Guatemala. Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana del Campo Freudiano (NEL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).
[7] Miller, J.-A., El Nacimiento del Campo Freudiano, Buenos Aires, Paidós, 2023, p. 8.
[8] Ibíd.
[9] Miller, J.-A., “Refundación”, El Nacimiento del Campo Freudiano, Buenos Aires, Paidós, 2023, p. 183.
* Texto presentado en la Velada de Bibliotecas de la NEL adscritas a la FIBOL, Federación Internacional de Bibliotecas de la Orientación Lacaniana, el 9 de diciembre de 2023. El presente texto tuvo como Libro referente: Lacan Ayer y Hoy, publicado por editorial Grama en el año 2022.
** Asociada a la NEL-Cali
[10] Lacan, J. Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis. Informe del Congreso de Roma celebrado en el Istituto di Psicologia della Università di Roma el 26 y el 27 de septiembre de 1953. México Siglo XXI, 2009 p. 308. (N. de. E.) Las itálicas son de la autora.
* Texto presentado en el lanzamiento de Alcarraza # 2 el 25 de abril de 2024.
** Asociada a la NEL-Cali.
[11] NEL-Cali, Revista Alcarraza, N2024 [En línea], https://alcarraza.nelcali.com/?post=829
[12] Ambel, J., “La vigencia actual del inconsciente”, Las introductorias al psicoanálisis lacaniano, 2024 [En línea], https://www.youtube.com/watch?v=YfjGCyBBD6s